Mujeres marroquies en espana

Las oportunidades de participación que se crean implican relaciones sociales que mejoran la convivencia intercultural. Es el caso de esta mujer marroquí, la mayor de siete hermanos, soltera y sin estudios, que ha desempeñado un importante papel para que su familia, residente en Marruecos, pueda estudiar: Mis hermanos, todos, han estudiado hasta la universidad. Este cuestionamiento es transmitido a otros miembros de la familia hijos, hermanos y la comunidad. Se ha evidenciado que en las familias de las mujeres ecuatorianas, marroquíes y rumanas entrevistadas, son ellas quienes ejercen de referentes culturales para las nuevas generaciones.

Si bien existe una gran diversidad intra e intercultural de perfiles entre las mujeres estudiadas, es significativo el rol relevante que adquieren para su familia, para su comunidad y, en especial, para los hijos y las hijas. A modo de ejemplo, destacamos el testimonio de Martina , una mujer rumana con dos hijas, a quienes transmite diariamente la cultura y las tradiciones de su país de origen: Es decir, una especie de referentes culturales y religiosos diversos, que permiten configurar una escala de valores que ellas sienten como propios de su cultura, pero que dialogan, negocian y se tensionan con algunos de los valores de la sociedad de destino.

Un primer valor, identificable en los discursos de las mujeres de los tres colectivos, se refiere a la familia como eje de la vida social y cultural de sus comunidades. Irina , una mujer rumana, señaló la relevancia de mantener la cultura del país a través de actividades organizadas por la asociación en la que participa: Tal y como somos nosotros, hacemos cosas deportivas, tenemos un equipo de futbol, el nuestro propio. Cosas de estas hacemos: Igualmente, el potencial de estas mujeres como sujetos activos en la sociedad de acogida contribuye a mejorar las condiciones de vida del conjunto de la población.

Éste aumenta en la medida en que adquieren mayores niveles de formación y se convierten en referentes culturales y educativos para los niños y niñas. Estoy en el centro abierto de pequeños y tengo que estar con niños que son de Marruecos. Y a veces me dicen: Me dicen: Y me dicen: Es como que lo evitan, como que no quieren tener contacto. Dunia El discurso de las mujeres inmigrantes refleja la necesidad de ampliar el concepto de igualdad en sociedades multiculturales. Por tanto, se muestran de acuerdo en que la integración de los elementos poblacionales, cultural y socialmente diversos, debe conectarse en un todo cohesionado, conservando su idiosincrasia e identidad.

La siguiente cita refleja una reivindicación de respeto e igualdad entre mujeres de diferentes culturas:. Yo tengo una amiga española con la que siempre me tengo que esforzar para explicarle mis cosas. No me tengo que esforzar tanto para que la otra persona me entienda. Si ellos hacen un poquito de esfuerzo y nosotros también, llegamos a entendernos y llevarnos bien con el otro. Madiha En esta línea, los testimonios de las mujeres entrevistadas llevan también a replantear el significado del concepto de integración.

No poder hacerlo aumenta la apatía política de las mujeres entrevistadas, dificultando la creación de lazos identitarios que las vinculen a la sociedad de acogida y favorezcan su participación en la sociedad civil. La pertenencia a una localidad no es ya cuestión de pertenencia a una nación, de poseer la nacionalidad que confiere un Estado-nación, sino de residir de forma habitual y regulada jurídicamente en una ciudad o municipio, conviviendo con personas de grupos sociales, culturales y étnicos distintos.

De este modo, el hecho de ser residente, aunque no nacional, podría ser condición suficiente para la participación política, a través del voto y la elegibilidad de todos los miembros de una sociedad. Su participación visibiliza su capacidad de organizarse y asociarse. Este modo de empoderamiento se une al que se desprende del asociacionismo que promueven las mujeres inmigrantes en función de sus intereses económicos, sociales, culturales y, en algunos casos, también políticos.

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Existen varios ejemplos de asociaciones creadas y controladas por mujeres inmigrantes en las sociedades de destino, para acceder al mercado de trabajo, mejorar sus condiciones de vida, reivindicar su cultura de origen, fomentar sus tradiciones, promocionar el codesarrollo, etcétera. En ese quehacer acercan progresivamente sus posiciones a las de las mujeres autóctonas, convergiendo en función del género.

En las sociedades multiculturales estas mujeres desarrollan, desde la esfera privada, aportaciones que favorecen la convivencia y la integración social. Fruto de las dos investigaciones aquí presentadas, hemos identificado tres tipos de redes que configuran las mujeres entrevistadas: Del mismo modo, el texto también hace hincapié en la necesidad de repensar el concepto de integración en el seno de los estudios migratorios. Las asociaciones y el protagonismo de las mujeres inmigrantes en las sociedades de destino pueden empoderar al colectivo socialmente y, después, también políticamente, al tiempo que favorecen su participación en la re construcción social de la ciudadanía en España.

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La mujer inmigrante marroquí en España

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La odisea de los niños migrantes marroquíes que sueñan con llegar a Europa

Hombres establecidos en España desde finales de los años sesenta y que a partir de 1. Otra categoría corresponde a hombres que han entrado en la misma época que los anteriores, pero que han atrasado o aplazado, por diversos motivos, hasta época reciente, la entrada de sus mujeres e hijos.

Mujer y sociedad de acogida La emigración afecta de diferentes formas a los comportamientos sociales de las mujeres, produciéndose, entre otras, tres formas de reacciones 5: Las que proceden de zonas rurales tienden a mantener valores y comportamientos tradicionales, y constituyen un medio de estabilidad en el seno de la familia y de la comunidad. Si aceptan un trabajo asalariado lo consideran como contribución al bienestar de la familia, sin modificar su estatuto ni sus principios. Las que sienten atracción por los nuevos valores del país de acogida y sufren conflictos y resistencias al cambio.

Luchan contra la asimilación. Las que de una aceptación pasiva y silenciosa de las nuevas condiciones de vida y de trabajo pasan a una modificación en el comportamiento y a una integración voluntaria. En general, la mujer marroquí empieza a asomarse y a descubrir el nuevo mundo creando su propia cultura. No cuelgan para siempre la chilaba, sino que se esfuerzan por conciliar sus costumbres y tradiciones con los códigos de conducta de la nueva situación, variando las respuestas de acuerdo al nivel cultural, educativo y a las aspiraciones de cada una.

La mayoría de las mujeres 6 que han llegado a comienzos de los años setenta proceden de ambiente rural y tradicional. Se han casado de niñas y algunas antes de llegar a la pubertad. La chica pasa de la autoridad del padre a la del marido, sale del círculo de las niñas de la casa paterna para entrar en el de las mujeres de la casa conyugal.

De una fugaz infancia salta a un prematuro estado de adulta. El repudio es un elemento casi exclusivamente masculino, al varón le basta pronunciar la frase ritual, "yo te repudio", para que su mujer se convierta en repudiada. Por el contrario, si la mujer quiere divorciarse debe recurrir a una jurisprudencia muy complicada. La mujer encubre así sus angustias, sus penas y esperanzas con un mundo imaginario y mítico.

Otro factor importante en este ambiente tradicional es la edad, sinónimo de superioridad. Sin embargo, para todos los acontecimientos familiares van a ser decisivos y se van a suceder diferentes estatutos: Esposa, Madre y Abuela. Las viudas o divorciadas representan la feminización de la pobreza por las condiciones laborales que tienen que aceptar. El fenómeno migratorio trae de continuo a la memoria el aspecto económico, y en el actual contexto el trabajo femenino juega un papel particular como amortiguador de la crisis.

La mujer al ejercer una actividad asalariada hace uso del privilegio que le concede el Derecho de Familia Marroquí; es decir, puede administrar sus bienes y tratar de ahorrar para comprar oro en sus viajes de vacaciones a Marruecos. El oro es "el Banco de las mujeres" 7. Con el trabajo la mujer adquiere categoría y recibe de su marido mejor trato, y en caso de darse un mal comportamiento no toleraría este proceder porque siente seguridad material, aunque las características de este mercado laboral, como acabamos de ver, se limita a sectores infrapagados y descualificados.

Esta cercanía contribuye al mantenimiento y recreación en el orden material por el aporte de elementos relacionados con las actividades de subsistencia, así como los producidos para propósitos ornamentales, artísticos y culturales 9. En la medida en que desea conservar su dieta y decorar su casa al estilo marroquí tiene que disponer de productos alimenticios, utensilios culinarios y adornos de los que se provee en el país de origen. En el hogar es donde la mujer mantiene las tradiciones ligadas a lo cotidiano: Si la madre tiene poder y habilidad para transmitir la cultura de origen en usos y costumbres puede alcanzar un grupo homogéneo dentro de su espacio privado.

En contacto con el país de acogida la mujer se subleva contra la poligamia y la violación física, y trata de establecer redes de solidaridad y comunicación dentro de su grupo étnico. Para lograr una integración es necesario considerar a las mujeres con personalidad propia, necesidades y aspiraciones especificas.

Toda política de integración debería garantizar igualdad de oportunidades y de trato entre hombres y mujeres. La familia tradicional se caracteriza por la cohabitación bajo el mismo techo de toda la descendencia paterna. Allí el matrimonio no asume sólo las responsabilidades, todo se comparte.

Aquí las decisiones salen de los padres, y la pareja gana una importancia que es incompatible con la familia patriarcal. Las visitas y encuentros de unas con otras ayudan a remediar la nostalgia y a reconstruir el cuadro original La emigración aleja de la pertenencia a la tierra y al grupo, disloca el control social; debido a la ausencia de los mayores echa los cimientos de una familia nuclear.

La mujer gana en autonomía, poder y libertad, y ensancha la esfera de su influencia. La desintegración del funcionamiento tradicional permite su adaptación en la sociedad española. En el Rif la mujer ha jugado un papel secundario, impuesto por una sociedad basada sólidamente en una estructura patriarcal que la confina a la casa y a la familia.

Religión, Familia y Comunidad son los tres pilares de la cohesión social. El Islam, en Marruecos 14 , forma parte de un mundo en el que la transmisión de costumbres familiares es un compromiso de sociedad que no hay que omitir, pero que se lleva a cabo de acuerdo con el marco social. Esto no quiere decir que la mujer en ambientes sociales elevados rompa con el pasado, pero las interferencias, evoluciones y adaptaciones a la modernidad pasan por posiciones de clase.

La mujer inmigrante marroquí, en la esfera religiosa de la sociedad española, queda relegada al círculo doméstico, al espacio privado, por tanto invisible. El uso del velo tiene un significado religioso que se resume en la distinción de dos clases sociales: Esta situación conduce a las mujeres a organizar sus propias actividades religiosas en espacios privados, cerrados, en el interior de los santuarios y de las casas La observancia religiosa es de gran complejidad: